Claman las rosas su naufragio de estrellas,
en la piel del otoño guardan su secreto
de incienso y hojarasca
dibujando en el aire pájaros de bruma.
La luna desviste las grietas
en el espejo del paisaje,
claroscuros en las hojas que el viento estremece,
retazos de sol en el uniforme de mi Alma.
Despiertan golondrinas de plata,
se aroman de mar y eternidad
en la orilla de los sueños mientras
mágico hilván zurcen en mis versos.
Un oscuro manto reviste el paisaje,
sutil fragancia envuelve el abismo
que acoge la noche y sus antiguos enigmas
yo me despojo, renuncio a los miedos;
hay acordes de una aurora escondida
en la sinfonía de una vieja canción,
son murmullos en la niebla
garuando níveas flores en mi pelo.